Esa foto original que sale de la cámara

Retrato Muhammad Ali

Esa foto original que sale de la cámara

¿Quién no hace fotos hoy en día? Todo el mundo hace fotos, todos consumimos fotografía de un modo u otro. Hoy quiero hablaros sobre esos tópicos que ha traído consigo la fotografía digital, estereotipos del mundo digital acuñados por el usuario medio (es decir, por la sociedad en general) y que son auténticos “demonios” para los que conocemos un poco más en profundidad este mundo. 

Tópicos como pensar que aprender el modo manual de la cámara es un proceso rápido y que, instantáneamente al usarlo, vamos a hacer mejores fotos; o que el hecho de tener un amplio equipo fotográfico me va a hacer mejor fotógrafo… como digo hay muchos y hoy me quería centrar en uno de ellos: 

Es una idea generalizada pensar que la fotografía empieza y termina en la cámara. Es ese “cliché” que no nos cansamos de escuchar desde hace ya bastante tiempo con frases tipo “La fotografía real es la natural, la original que sale de cámara”, “el retoque no es la foto, es otra cosa” o la típica y santa pregunta “¿es la original o la has editado?”. Muchas veces podemos ver en redes sociales, en la firma, frases como “original salida de cámara” como si eso le diera un valor añadido a la toma.

Mi intención en esta entrada no es entrar a valorar aspectos creativos o artísticos de dicha fotografía sino el proceso natural del “camino” que recorre una fotografía desde que el fotógrafo la tiene en la cabeza. 

En términos técnicos este camino es: toma de la fotografía, descarga, organización, selección, edición y salida. A esto se le suele llamar “proceso de trabajo” o “flujo de trabajo”. 

Instrucciones de AvedonY este proceso existe desde que nació la fotografía. Se tiende a pensar que la fotografía digital ha sido novedosa y que los programas de edición potencian y dan otra dimensión a la imagen. Y, aunque esto es cierto en parte, también es cierto que antes en el cuarto oscuro ya se podían hacer muchas de las cosas que podemos hacer ahora en el ordenador. El cambio real está en la accesibilidad: antes tenías que saber de químicos y de revelado analógico e invertir bastante tiempo y ahora con un clic de botón del ratón puedes hacer lo mismo de forma instantánea. 

Para el fotógrafo, el paso de editar una fotografía es un paso trascendental. El archivo RAW que sale de cámara es un concepto, una idea, un impulso… en la edición le damos forma y sacamos a escena lo que habíamos imaginado al dispararla. La edición nos hace mejores fotógrafos, porque nos enseña cómo de importante es la luz en la escena, porque nos ayuda a entender cómo el contraste condiciona la toma o cómo el color modifica las emociones que transmite. Todo esto se tiene en cuenta cuando disparamos, claro que sí, pero es en la edición cuando perfilamos todo esto para crear la fotografía. 

Esto se hacía más notorio (aunque la gente piense que no) en la era analógica. Tú disparabas un carrete y bueno, no quedaba otra: tenías que revelarlo. En ese revelado no sacabas una sola toma de tu negativo, sacabas varias porque ibas modificando el positivado para conseguir finalizar la foto como tú querías. En cambio en esa época nadie decía “salida de cámara” porque de la cámara “sólo” salía un negativo…. Ese es nuestro archivo RAW en la era digital. 

Para muestra un botón, en este enlace podéis ver cómo Pablo Inirio, uno de los maestros del cuarto oscuro en la era analógica y empleado de Magnum, apuntaba los cambios en el procesado de algunas de las fotografías más icónicas de James Dean o Muhammad Ali. En estos casos, se positivaban tantas copias hicieran falta hasta conseguir la toma final. Es muy ilustrativo porque nos muestra las notas que iba tomando para el revelado, para aclarar u oscurecer partes del negativo hasta concretar la imagen final.

Fotografía Original y PositivadaEn este otro link podemos ver las anotaciones e instrucciones de Richard Avedon (https://aphelis.net/avedons-instructions/) en una de sus fotos durante el proceso de revelado.

Y aquí el propio Ansel Adams (https://whitherthebook.wordpress.com/2013/02/27/ansel-adams-and-photography-before-photoshop/) explicando su razonamiento en el positivado de una de sus fotografías.

Como estamos viendo, la idea del “original de cámara” se desvanece en cuanto profundizamos un poco en este mundo. Además, no podemos olvidar que la cámara es un aparato, una máquina, y como toda máquina tiene sus imperfecciones. Me refiero a desviaciones en la representación de los colores, en los tonos… los fotógrafos, si usáramos “la original de la cámara” estaríamos dejando la interpretación de estos puntos tan importantes… ¡a la máquina! Con lo que parte de esa fotografía no la habría interpretado el autor.

Con todo esto espero haber podido ayudaros a entender un poco mejor este mundillo. Y así seguir disfrutando cada día más de él. 🙂